Sobre el autor

Podría decir que me convertí en un loco de la música cando tenía entre ocho y nueve años, pero la cuestión es que todavía no me había dado cuenta. Hoy, tras un recorrido aún sin terminar por montones de canciones, discos, conciertos y algún que otro curso, puedo decir que mi pasión por el universo sonoro sigue expandiéndose a cada día que pasa. Y, con ella, mi curiosidad.

Mi nombre es Alberto García Aznar, y vengo de un pueblo aragonés llamado Tarazona. Es allí donde comenzó a gestarse mi melomanía, así como donde decidí, tras una multitud de titubeos y rumbos, ir a estudiar la carrera de Periodismo y Comunicación Audiovisual a Madrid. Mis andanzas personales denotan que soy un popurrí algo excéntrico de aficiones, pensamientos e ideas, pero me sé defender bien dentro de todo este jaleo. Es por ello que sería complicada una definición clara que encajase en la presentación seria y de rigor que llevamos hasta ahora, así que me la saltaré. Ahora bien, como punto inamovibAlbertole queda mi desorbitada pasión por la música y por el café. Y la primera es la que me llevó a crear un lugar como este dentro de la red.

Audio-Tesoros, he de admitirlo, nació  en marzo de 2016 como un proyecto para una de las asignaturas de la universidad. Nuestro cometido era crear un blog de tema a elegir, de modo que no pude resistirme a tirar por el camino musical. Mi deseo constante de compartir mis reflexiones y hallazgos musicales con las personas de mi entorno siempre ha estado presente, máxime en medio de una actualidad tan necesitada de una chispa que despierte las conciencias de much@s para lanzarse a escuchar lo que, en ocasiones y a la ligera, se califica de ‘buena música’.

A mi mente vinieron entonces todas aquellas tiendas de discos “de toda la vida” que, todavía hoy, se mantienen activas en tantos y tan desconocidos lugares del mundo. A la vera de las grandes y absorbentes multinacionales de la cultura, estos negocios son un buen lugar donde encontrar audio-tesoros. Aquellos álbumes de precios irrisorios y de artistas desconocidos que muchas veces esconden maravillas fueron mi principal motivación, a los que decidí sumar personas pertenecientes a su universo, experiencias, lugares… y muchas ganas por descubrir y mostrar nuevos sonidos al mundo.

Si los tesoros son valiosos, los audio-tesoros también 🙂

 


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