Instantáneas #9. Descolonicémonos

El pasado jueves 12 de octubre fue una jornada festiva para muchxs, pero un motivo de reivindicación para tantxs otrxs. El Día de la Hispanidad se celebró un año más como conmemoración del descubrimiento y colonización de América por parte de los españoles, capitaneados por Cristóbal Colón en 1492. La ciudad de Madrid acogió en sus calles un tradicional desfile militar, al cual asistió el monarca Felipe VI en el día considerado como la fiesta nacional de España.

En paralelo, desde otro punto de la capital, transcurría la movilización “Descolonicémonos”, motivada por una visión totalmente opuesta al ambiente festivo. Hasta 73 colectivos indigenistas se movilizaron en una marcha de protesta, que discurrió desde la Plaza de la Cebada hasta el Matadero de Madrid. Sus consignas se posicionaban en contra de ese colonialismo en América, cuya herencia y perjuicios se dejan sentir todavía hoy. Por ello, estas asociaciones afirmaban que no hay “nada que celebrar”. “El 12 de octubre representa el inicio de un proceso de violenta imposición cultural, política y militar en nombre de la civilización y la religión católica; así como la estigmatización y discriminación de nuestras culturas”, decía el manifiesto que sustentó la manifestación.

“No creemos que sea la mejor fecha para celebrar el Día de la Hispanidad el día en el que llegaron a un continente en el que había miles de habitantes, a los han esclavizado y asesinado”, afirma Rose Maloka, miembro de la asociación organizadora, en unas declaraciones al Diario Público. “¿Realmente quieren los españoles que su día sea el día en el que hubo un genocidio donde han muerto millones de personas, donde murieron pueblos enteros, donde se arrasaron muchas culturas? [… ] Llamamos a un debate, a que la gente reflexione sobre esta fecha”, sostiene.

 

Sin dejar a un lado las reivindicaciones que clamaban los organizadores y participantes, esta marcha estuvo teñida de miles de colores, sonidos y músicas típicas de estas regiones latinoamericanas; cada colectivo desfiló enfundándose pintorescas vestimentas tradicionales. Los colores y la vistosidad de estas prendas, que denotaban estar cuidadosamente elaboradas, atrajo las miradas de asistentes y curiosos. Las telas brillantes, máscaras, volantes, flecos y sombreros componían una estampa particular en las calles de Madrid.

En añadido, cada agrupación recorrió el trayecto bailando al compás de melodías y ritmos tradicionales de sus respectivos países de origen. Sonaron en grandes altavoces estilos musicales como el merengue, la salsa, la música andina o la cumbia, y los bailarines se movían al unísono por el espacio, equipados muchos de ellos con instrumentos clásicos de su folclore. Es el caso de las maracas, carracas y cascabeles, estos últimos adosados al calzado de los danzantes varones, para sonar en paralelo a sus movimientos de saltos y giros.

Componentes artísticos como la música, el baile o las vestimentas de fiesta, asociados a la tradición festiva y casi ritual de sus comunidades de origen, son una representación de los símbolos y la iconografía de los pueblos; de su transcurso a lo largo de la historia y, con todo ello, su identidad. La presencia de estos elementos en el espacio público es, cuanto menos, gesto y acto de presencia; un golpe sobre la mesa ante una desigualdad, entendido desde la música, el color y ese folclore que impregna su cultura. Frente a la bandera indígena, la Whipala, que ondeó desde la Casa del Reloj (sede de la junta del Distrito de Arganzuela), finalizó un desfile en el que la creatividad, la música y el baile subyace una protesta que continúa a diario de la mano de estas poblaciones latinoamericanas.

 

La instantánea de esta semana corresponde al evento que aquí relato, y fue realizada por Álvaro Rincón Sanz, a quien agradezco, una vez más y con total sinceridad, su colaboración. Para visualizar la fotografía con total calidad y acceder al resto de Instantáneas, no dudéis en pasar por el Flickr de Audio-Tesoros.

Descolonicémonos

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

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