¿Amante, qué pasa pues? Crónica del Festival Amante 2017

En mi pueblo natal, Tarazona (Zaragoza), existe cierta costumbre de utilizar el apelativo “prenda” como vocativo (“¿Qué pasa pues, prenda?”), actuando este como sustituto de “chico”, “chica” o cualquier otro nombre común o propio que se utilizaría comúnmente para designar al receptor de nuestro mensaje en el resto de la Península. En Borja, a poco más de veinte minutos de mi localidad, conocida en muchos lugares como la cuna del famoso Ecce Homo, en lugar de decir “prenda” dicen “amante”. Y Amante es el nombre del último festival al que he tenido el gusto de asistir. No soy muy partidario de escribir sobre estos eventos en las líneas de este espacio de Internet, ya explicaré algún día el porqué de esta repulsión a veces magnética, pero esta cita tuvo algo curiosamente especial – además de que supone una propuesta alejada del conocimiento de muchxs y, por supuesto, en Audio-Tesoros descubrimos las músicas perdidas. Asimismo, se me hacía casi necesaria esta mención después del fiasco, precisamente en mi localidad, de un Culture Fest que jamás llegó a nacer; cuál fue mi sorpresa al ver que se iba a celebrar un festival tan cerca y con tan buenas expectativas… Era ineludible asistir.

 

El Festival Amante celebró en Borja (Zaragoza) su primera edición el pasado sábado 19 de agosto, un debut modesto que contaba, eso sí, con un cartel ciertamente interesante: Elefantes, Miss Caffeina y Second eran sus nombres estrella, seguidos por Eme DJ, Chía, ME&DJ’s y Ochoymedio DJ’s. Varios nombres de este elenco musical no rechinarían en nuestros oídos si sonaran en la enumeración de las bandas del cartel de un festival de alto nivel (y cuando digo de alto nivel digo inmerso en los grandes y a veces viciosos círculos de distribución, pero no necesariamente sean más encomiables). Sin embargo, estaban aquí, en esta localidad de unos 5.000 habitantes. En aspectos como este está lo más plausible y lo que me atrajo especialmente de este evento.

 

Fue casi doméstico. Dos borjanos y una borjana fueron los organizadores de una cita a la que acudieron 1.530 personas de más de 20  provincias españolas. La cifra no sería ningún hito para uno de esos grandes “monstruos” de la música en directo, pero sí para una iniciativa modesta, humilde, consciente de que no se puede nacer siendo colosal, y a la vez sin dudar que, aun sin ser muchísimas personas, se pueden vivir grandes momentos musicales de esta manera tan familiar. Más allá del Ecce Homo, quizá el atractivo turístico de Borja más sonado de puertas para afuera, el Festival Amante supo integrarse con la localidad haciéndose eco de diferentes exposiciones que todavía hoy se están celebrando en el pueblo: Suites, en el Centro de Estudios Borjanos, Arte libre, en el Taller Estudio Plaza del Mercado, Pasión por el arte en el Torreón de los Borja, etc. Esta unión tampoco faltó con los bares y restaurantes, y tampoco con las bodegas de Campo de Borja, otro de los filones del municipio y que aportaron sus garnachas para satisfacer la sed de muchxs. Esta, asimismo, con unos precios asequibles, lejos de los 9€ que puede llegar a costarte una copa en cualquier festival de cierta importancia.

 

Centrándonos ya en lo musical, comienzo cronológicamente por los conciertos del escenario situado en la Plaza del Mercado, de carácter gratuito y abierto para todo el municipio, una población acogedora que no dudó en acercarse, niñxs y mayores, a escuchar a la primera de las bandas del festival. Ellxs eran Chía, un grupo local por el que apostó la organización con gran acierto. Su propuesta cercana al Jazz con una mirada juvenil nos brindó una más que agradable mañana; para el recuerdo queda su versión de “Fever”, de Little Willie John y hecha famosa por Peggy Lee. Y qué decir de la pericia de su cotrabajista o la voz de Carolina, cantante de esta intrigante banda. Estaré atento a sus próximos pasos. Resultaba apaciblemente cómodo el ambiente en esta plaza. No puedo evitar hablar de la ilusión que me hizo escuchar un festival en el que lxs asistentes hablaban con mi acento (al contrario que en esas grandes citas a veces despersonalizadas, bien por el centralismo peninsular o bien por su búsqueda obcecada del beneficio aunque sea lejos de las capitales). Todo fue muy sano, familiar, incluso aunque se pudiera divisar a un reportero de Los40 Tarazona pululando entre la multitud.

 

El siguiente concierto lo protagonizó un grupo que había permanecido oculto bajo la etiqueta de sorpresa hasta el día de la cita. No quiero afirmar que fuese un secreto a voces, no al menos hasta que se pudo ver a un técnico de sonido con una camiseta de Elefantes ajustando la mesa de mezclas. Los barceloneses tocaron en esta plaza pese a que fuesen a actuar más tarde en el recinto principal. También pese a ello, ofrecieron un concierto como si sobre estas últimas tablas se produjese. El grupo de Shuarma y compañía traía consigo su nuevo trabajo Nueve Canciones De Amor Y Una De Esperanza, y lo hicieron sonar en directo con fuerza, exhibiendo todo un alarde de potencia mezclada con buen rollo que sugerían que incluso suenan mejor en directo que grabados. No faltaron temas como “Volvió La Luz” o “Azul”, de igual manera que “Te Quiero”, versión de la original de José Luis Perales, “Que Todo El Mundo Sepa Que…” o “Duele”. La nueva propuesta de Pop-Rock amoroso y melódico de Elefantes demuestra, esta vez sí y no en 2014, que este icónico grupo que nacía en el 94 ha culminado con elegancia su reconciliación, sabiendo establecer la óptima continuación creativa.

No cesó la música en esta plaza después de comer. De hecho, siguieron sonando las canciones de los DJ’s, sesiones que venían de la mano de otro de los factores – intencionado o no – que más remarcable me pareció del festival. Y es que, si nos fijamos, los disc-jockeys recibieron una importancia casi equidistante a la de las bandas. Las más altas horas de la noche, donde ya solo quedan lxs supervivientes, las personas que continúan pese al cansancio o gracias a un poco más de alcohol, suelen ser las concedidas a estos artistas, cuyos nombres suelen aparecer casi escondidos y con letra pequeña en las diferentes alineaciones. Yo me pregunto, ¿por qué la actuación de un DJ ha de recibir menos importancia que la de una banda? Vale, no tocan instrumentos como guitarras, baterías, etc., quizá no han compuesto sus propios temas y mezclan los de otros artistas… ¿Y qué? No sé, yo ahí lo dejo.

 

En cualquier caso, la Plaza del Mercado se vio inundada por los bailongos mixes de Pop-Rock de las zaragozanas ME&DJ’s, que no dudaron en bailar ellas también con un divertido desparpajo frente a los platos. Daba gusto ver su sonrisa en todo momento durante la sesión, tras la cual llegaron Luiliminili y Manazas, DJ’s del siempre fascinante Ochoymedio Club de Madrid. Si el set de las primeras tiró más por lo nacional, por un buen rollo inmediato, los madrileños trataron de poner un toque un poco más misterioso, más chic. Divertidísimas ambas sesiones, si bien la segunda finalizó con un cierre poco acertado: si pones “Mari Carmen” de La Pegatina suele ser para motivar al público, no para finalizar.

Ya entrada la noche, el público se trasladó al recinto principal del festival. Era un emplazamiento modesto, esta vez con entrada y quizás algo alejado del municipio, lo cual no me parece reprochable teniendo en cuenta las características de localidades como esta. Si bien, como digo, era modesto, cumplió con elegancia las funciones básicas que se le podrían pedir a uno de estos eventos: había seguridad, baños, barras nuevamente con precios razonables, una zona de descanso y una pista frente al Escenario Ámbar que acabó llenándose. Sobre él, Second encabezó el primer concierto, en una actuación que fue in crescendo en dinamismo y energía hacia más o menos su punto central, desde el que empezaron a perder fuelle. Interpretaron un completo repertorio que discurrió por buena parte de su carrera. Escuchamos “2502”, “Nivel Inexperto”, “Muérdeme”, su nuevo single “Invierno Dulce” o, por supuesto “Rincón Exquisito”. Si bien este grupo no es completamente santo de mi devoción, he de admitir que las caras de la gente reflejaban estar pasando un apacible rato.

 

Elefantes, de nuevo, salía ante la multitud para llevar a cabo un concierto que pocas diferencias mantuvo con el anterior llevado a cabo en el espacio diurno. Eso sí, es innegable que los barceloneses supieron mantener, pese a todo, la tensión al máximo, por sorprendente que parezca. Quizá el más memorable concierto de este festival, por parte de un grupo del que, personalmente, no esperaba que fuese a resultar tan magnético sobre el escenario. Y es que Shuarma es todo un showman derrochante de carisma, y el grupo al completo tiene ese poder de transmisión para hacer llegar lo que dicen, lo que tocan. Para el recuerdo queda, además, la interpretación de “Te Quiero” en homenaje a las víctimas del atentado en Catalunya y llevada a cabo a trío por Sean, vocalista de Second, el propio Shuarma y Alberto, vocalista de Miss Caffeina.

 

Fue esta banda la que sucedió a los paquidermos, en esta continuación de la gira de su último disco: Detroit, revitalizado ahora con una nueva edición que incluye canciones de álbumes pasados y una versión de “Oh! Sana” con Iván Ferreiro. Fue este el concierto, a mi parecer, más flojo, o más bien impersonal del Amante, quizá porque llevo ya varios conciertos de los madrileños a mis espaldas, y puedo confirmar que repiten modelito una y otra vez, como un espectáculo fijo que va girando por diferentes lugares. No obstante, no hemos de eludir la cuidada interpretación que siempre hacen de sus canciones, que recorrieron la totalidad del nuevo disco, algunas de trabajos pasados como “Modo Avión” o “Átomos Dispersos” y, por supuesto, acabando con la explosión de júbilo del público en la archiconocida “Mira Cómo Vuelo”. Ya para cerrar, Eme DJ, que tenía que hacer frente al mando de los platos de un cierzo que apretaba fuerte e hizo descender considerablemente la temperatura pese a encontrarnos en pleno agosto. Su propuesta, siempre resultona y muy personal, sirvió como colofón a un debut satisfactorio, casi emotivo de este festival.

Una cita celebrada en Borja y creada por borjanxs, con objetivos humildes y una mirada amable que se percibía a un lado y a otro de la línea que separa a la organización del público. Un festival diferente, periférico, cercano y que supo crear un sano disfrute. Por eso lo recojo esta semana aquí, prenda (o, en este caso, amante).

 

Agradecimientos por las fotografías a Ángel Zaro

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

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