Cerrado por vacaciones

Llega el verano un año más a nuestros calendarios, por fin o por obligación, trayéndonos como regalo las hostilidades del astro rey y las apacibles noches de estrellas por las que se hace de lo más deseado no dejar la calle, máxime si te hallas en un lugar medianamente alejado del bullicio urbano.

 

Aprovechando esta época del año, Audio-Tesoros decide coger un par de semanas de vacaciones. Como está mandado, hemos equipado el techo del 600, cual nave espacial, con grandes maletas llenas de ropa y enseres inútiles, atadas al utilitario con una cuerda que ya presenta signos de desgaste de pasados estíos. El asiento trasero, por supuesto, lleno hasta el límite gracias a los niños, los abuelos, el perro y con el hueco que quedaba libre dedicado también para la vecina. A falta de aire acondicionado, no está de más tirar de ventanilla bajada y corrientes de viento de autopista, al son de una cinta de casette de Los Pecos que se reproduce en bucle – simplemente porque no tenemos otra. Con todo ello, ponemos rumbo al paraíso del “solyplaya”, para no faltar a la tradición tan bien impuesta de que hemos de “desconectar” y “romper con la rutina” en estos característicos lugares de nuestra costa, haciendo allí actividades tan repetitivas como el resto del año y como las del resto de nuestros conciudadanos, por si acaso.

 

Serenémonos de una vez. Dejando atrás la sorna, y ya de paso las películas españolas de los años sesenta – no así la tradición del solyplaya tan nuestra, que no desaparece porque su divertida llama nunca se apaga–, proponemos, y esta vez va en serio, la actividad veraniega que más nos gusta: descubrir o hacer todo aquello para lo que no hemos tenido demasiado tiempo durante el año; sea lo que sea. También, por lo tanto, descubrir nueva música, que todavía nos gusta más.

 

No podemos eludir, en este caso, que el período estival también es una franja temporal cuyo microclima sonoro queda circunscrito a ritmos y melodías tropicales o, en ocasiones, latinoamericanos  – que no es lo mismo. La música de esta época más allá del curioso concepto de “canción del verano” acaba por conformar, por inercia y supongo que en parte también por cierta imposición, un colorido imaginario de agua de mar, palmeras, flores, arena, fiestas con invitadxs vestidxs de blanco, puestas de sol caribeñas y cócteles exóticos en noches de vistosa pirotecnia. Es curioso que todo parece evocar una circunstancia que, al menos a mí, me transmite calor – y color.

 

No sé si debería romper con esta sistemática línea de escucha tan propuesta en estos días o, por el contrario, poner de manifiesto verdaderamente su valor ofreciendo una recomendación musical de este estilo y, como marca de la casa, con una chispa de originalidad que la haga ser distinta del resto. Optaré por lo segundo. Para estas dos próximas semanas, hasta que volvamos a leernos en este rincón sonoro de Internet, propongo la escucha de un grupo que, aludiendo a lo anterior, sienta como un guante a la estación y al clima: los franceses Polo&Pan.

 

Su unión da comienzo en 2012, como ellos dicen, “bajo las estrellas” y “tras la colisión de dos satélites en sus órbitas: Polocorp y Peter Pan”. Sobre el terreno, la pareja se conoció tras las mesas de mezclas, ejecutándose así una compenetrada fusión de estilos e influencias, que van desde las tradiciones musicales étnicas hasta la electrónica más rebuscada o incluso el arte contemporáneo. Su primer trabajo sería el EP Rivolta, publicado en 2013, y desde entonces han publicado otros como Dorothy en 2014 o Canopée en 2016.

 

El estilo de Polo&Pan constituye una combinación entre lo más orgánico de la música tropical y la modernidad y potencia cinética de la electrónica. En concreto, un ambiental Deep House que en ocasiones se desplaza hacia el Disco o, incluso, hacia un Techno bastante minimalista. Sus composiciones, de un aire que en apariencia pudiera brillan por una finura propia de las arenas del Caribe, con sutiles matices musicales que evocan a estas geografías gracias a punteos de guitarra, tambores metálicos o vivos unísonos corales. No obstante, como ellos mismos dicen, “es difícil colocar a Polo&Pan en un estilo musical, pero es bastante probable que siguiendo su camino se abra una ventana hacia el cosmos”. Hoy propongo para este verano dos de sus más espléndidas canciones.

 

“Plage Isolée (Soleil Couchant)”

La canción, cuyo ritmo relajante y líquido no cesa pero derrocha tranquilidad, y que consta de instrumentos como los comentados tambores metálicos o coros vocales que parecen anunciar la llegada de tribales celebraciones, esta canción resulta un perfecto viaje hacia aquello que nos imaginamos como más veraniego desde una perspectiva actual y casi visionaria. Las letras, en francés, quedan dosificadas en el tiempo con gran suavidad, al tiempo que la electrónica no duda en hacer acto de presencia con su soberbio potencial rítmico, mimetizándose con la melodía y generando movimiento, el mismo que se induce en los cuerpos humanos a la llegada del verano y su noche, su “soleil couchant”. Un bajo seductor, a medio tiempo, acompasado y que fluye como las olas del mar, nos va guiando por el tema, casi sin darnos cuenta, en este ritmo casi erótico del período estival. Y, claramente no podemos olvidarnos de los matices de percusión que enriquecen el tema y le aportan un toque de gracia vital y calurosa.

 

Su melodía es irremediablemente simple y se repite con insistencia, pero algo en su interior es capaz de crear un aura casi hipnótica, mística, como un paseo bajo las estrellas del mes de agosto. Queda así completo un tema que resulta también ideal para sonar de fondo un instrumento de percusión de estas zonas tan recurrentes hoy, si lo tenemos (yo siempre confío en mis bongos).

 

 

“Canopée”

Con un punteo de guitarra que derrocha una clara influencia de la música brasileña y de la Bossa Nova comienza esta canción, que nos relaja como una hamaca entre dos árboles, como un rumor acuático. Intensamente, el ritmo electrónico transporta lo clásico de estos  instrumentos a nuestro tiempo, sin prescindir del factor geográfico, que se ve acrecentado con el chasquido de pequeños instrumentos de percusión que resuenan a madera, y de unos shakers orgánicos y humanos. Resulta fantásticamente relajante esta canción, en la que de fondo suenan unas leves notas que casi parecen hablar, que generan ese baile o eco místico tan propio del grupo.

 

 

“Me Gusta Hacer Turismo” (Profesor Popsnuggle) – [Bonus Track]

Pero ojo, que los termómetros estos días rebosan sus más elevadas marcas pintadas a color. Es indudable en esta tesitura que lxs amantes del solyplaya comienzan a aflorar haciendo gala de este estilo de vida vacacional tan caótico y curioso, si bien ya típico de nuestras costas. Tras largos y calurosos trayectos de autopista, la magia de nuestras playas vuelve a cobrar vida entre hoteles que se extienden kilométricamente en vertical, tiendas de flotadores de colores, helados, cervecitas al sol, hileras de sombrillas y el rumor de un mar plagado de bañistas como telón de fondo. Muchas veces con más lógica argumental de la que imaginamos, estxs adalides de la cotidianeidad más humana de nuestros veranos prefieren apartarse de toda esta verborrea bohemia, súper-novedosa e intensa de propuestas como las anteriores. Todo este grupo de gente joven súper “cool” y urbanita no hace más que vender humo, con propuestas que dicen ser de todo y acaban sin ser nada, tan poco acordes a un “sota, caballo y rey” de lo musical que siempre puede ser fiable y entretenido de escuchar y bailar.

 

Sin duda, es fenomenal que existan estas personas y así sus opiniones y actos. El fenómeno que protagonizan es fascinante y, si bien recuerda un tanto a aquella época de las vacaciones encaradas con los viajes en el 600 – aquellos años 60 españoles de “regeneración”, apertura y auge del turismo y de “lo nuevo” –, es brillante cómo acometen su ritmo de vida. Para ellxs, con todo el cariño y sin que pueda parecer para nada una mofa, reservo este tema extra que hace gala de aquel fantástico concepto del turismo sesentero español. Perteneciente al disco El Turismo, este tema de Profesor Popsnuggle constituye un viaje en el tiempo que resulta ciertamente familiar, que derrocha el aire retro y tan divertido del nacimiento de la idea del solyplaya. Ya escuchamos por primera vez esta amigable canción en El turismo es un gran invento, película protagonizada por Paco Martínez Soria; con eso todo queda dicho (en el mejor de los sentidos)

 

Feliz, feliz verano.

 

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

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