Sesión porteña. Entrevista a Rodrigo Soler

Esta semana volvemos a cruzar musicalmente el océano Atlántico rumbo a Argentina, allá donde habíamos mirado hace unos meses y sobre cuya música, por qué no, no está nada mal estar desinformadxs. Entrando de lleno en el universo de los cantautores, nada desdeñable en Latinoamérica y tampoco en el país en el que hoy nos centramos, nos encontramos con nombres como el de Rodrigo Soler, solista porteño y autor, hasta ahora, de dos álbumes: Diletancia y Amores Bonsái. El artista compartió unos minutos de su tiempo con Audio-Tesoros.

 

Para contextualizar, así como para acercarte a quienes quizás no te conocen, nos gustaría hacer una breve presentación. Para ello, no obstante, se me ocurre un juego que la haga diferente. Coméntanos quién es y, a la vez, quién no es Rodrigo Soler.

Rodrigo Soler es un músico argentino que viajó mucho y que vivió años en Madrid, y que escribe canciones sobre las historias que le van pasando, sobre las cosas que siente, sobre los desamores que le pasan, sobre las guerras internas que todos tenemos dentro… Creo que no es alguien que haga música para mostrarse o para trascender. No es alguien que haga música porque quiere hacerla, es alguien que hace música porque necesita hacerla, porque necesita contar sus historias.

 

¿Qué diferencia hay entre querer hacer música y necesitar hacer música?

Muchas veces hacemos música porque queremos, porque nos gusta… porque está todo bien. Pero muchas veces uno escribe las canciones porque necesita contar esa historia, porque se quedó mal, como una vía de escape, como un psicólogo si quieres. Con historias de amor en las que algo se rompe y uno sale perdiendo esta es una manera de intentar equiparar la balanza, de quedarse con la última palabra, de decir lo que quizás en ese momento quisimos decir y no nos salió. Esas respuestas que podrían haber sido mucho más ingeniosas que las que dijimos, pero que se nos ocurren siempre cuando ya es tarde.

 

¿Cómo empieza tu andadura en la música allá en Buenos Aires?

Yo tenía una amiga con la que queríamos apuntarnos a hacer música y empecé estudiando con una profesora del barrio de Floresta. Luego busqué otro profesor y entré al conservatorio, donde estuve un par de años y ya empecé a tocar en grupos de allí. Tenía como dos o tres a la vez, porque cuando elegí formarme me centré más en piano, es mi instrumento principal. No había tantos teclistas en Buenos Aires en esa época; todo el mundo tocaba la guitarra y un teclista era algo más difícil de encontrar, entonces estaba bueno porque te salían muchas más participaciones. Estuve tocando varios años con grupos, ya con uno viajé, vine aquí y editamos un par de discos. Ese grupo después se separó y yo me quedé estudiando Teatro aquí; estuve tres años, y cuando acabé me quedé un año más haciendo unos cursos. Volví entonces  a reencontrarme con la música y decidí volver a Argentina y armar este proyecto solista con mis propias canciones.

 

Un proyecto solista con el que llevas ya dos discos: Diletancia y Amores Bonsái. Echando la vista atrás, ¿cómo ves tu trabajo hasta ahora? ¿Dónde has evolucionado y qué has aprendido?

Creo que Amores Bonsái es un disco más maduro. Cuando volví a Buenos Aires me junté con Alejandro Spinelli, mi productor, y empezamos a probar, a ver cómo era trabajar juntos. Probamos cómo eran esas canciones que yo había llevado en piano o en guitarra, cómo las podíamos hacer sonar con sonido de banda; y es que a pesar de ser solista me gusta tocar con grupo. No renuncio a las dos facetas; me gusta dar conciertos íntimos con piano, que es lo que voy a hacer en esta gira. De hecho, la presentación oficial de Amores Bonsái fue con un grupo de diez músicos.

Creo que hay una evolución lógica; de haber sacado un primer disco conociéndonos con el productor, probando y equivocándonos a encarar un segundo disco ya con todo mucho más asentado, sabiendo qué quiere uno, qué quiere el otro, cómo trabajamos… También hay otra evolución: entre un disco y otro estuve trabajando bastante la voz con Noelia Recalde, lo cual modificó un poco mi manera de cantar, me acercó a otros registros… Creo que eso se nota y me tiene bastante ilusionado para seguir trabajando y ver hasta dónde llego en el tercero. Me interesa mucho investigar mi manera de cantar, y creo que es el siguiente paso a seguir.

 

En lo relativo a la gira de este segundo disco, estás dándole una mirada bastante internacional. Durante ese tiempo pasarás por ocho ciudades españolas y también por Andorra. Como decías, ya has pasado anteriormente por aquí; ¿qué te lleva a volver a España?

No quiero perder esa conexión que tengo con España después de haber vivido aquí tantos años. Soy de Buenos Aires, pero también soy un poco de aquí de Madrid. Así como cuando saqué mi primer disco vine y armé una girita más pequeña como pude, con cuatro ciudades, ahora me gusta volver y me alegra poder haber hecho una gira más grande, más cerrada, en la que voy a ir a muchas ciudades y también a Andorra. La verdad es que me tiene muy contento, es un gran avance y volveré siempre que pueda.

 

¿Crees que esa experiencia vivida en España ha influido en tu manera de crear música? Si no hubieras pasado por aquí, ¿crees que la cosa sería diferente?

Sí, claro; hubiera sido completamente diferente. Cuando yo me vine a vivir acá recibí una influencia muy grande de grupos de España e interioricé mucho más esta música. A pesar de que a mí ya me llegaba música española no era lo mismo que estar acá, que vivir acá, ver los grupos, ir a garitos, ver bandas emergentes, gente que no llega a pesar de las redes sociales e Internet… Hay muchas propuestas que no llegan y que me interesan. Y sí, creo que fue fundamental, no solo en la música, sino también en las letras. Muchas de mis letras están compuestas aquí, hablan de aquí, tienen palabras de aquí… Hay una dualidad por la que quizás toco un tema en Argentina y me preguntan “¿Qué es esto?” y “¿Qué es lo otro?” porque tengo palabras de allá, y toco acá y me preguntan lo mismo porque tengo palabras de allá… Esa simbiosis me hace volver todo el tiempo; este proyecto es de Buenos Aires y es de Madrid. En un gran porcentaje es de los dos lugares.

 

“Me gustan los discos heterogéneos, y me gusta escuchar mucha música distinta e ir sacando un poco de cada estilo para llevarlos al mío”

Si atendemos a tus canciones, bien las de Diletancia o las de Amores Bonsái, tus letras parecen bastante autobiográficas…

Sí, las letras son historias reales vividas y sufridas. Es eso que hablábamos antes, la necesidad de escribir: yo tengo que escribir sobre mis historias porque es lo que me motiva o es lo que necesito sacar afuera. No descarto también escribir sobre historias de amigos; está esa dualidad en la que puedes escribir sobre la historia de algún amigo pero en primera persona también. Aunque por ahora las historias de amor y desamor que vengo contando las sufrí yo.

 

A estas letras les añades un sonido es bastante variado: integras Rock con temas como Cassettes o Merecido, Reggae en Memoria de Pez, De Perdidos Al Río tiene algo de Rumba o incluso algunos sonidos del Tango en Cuando Te Vas. ¿De dónde sale esta multitud de perspectivas?

Nacen de toda esa fusión entre la música argentina que escuchaba y la música española. A mí me gusta mucho investigar, me gusta escuchar cosas nuevas. No obstante, yo siempre parto desde el Rock; si te fijas, todos los estilos siempre tienen algo de esa cosa rockera que no abandono. Si yo hago un Reggae o cuando hago una Bossa Nova… siempre parto del Rock; por ahí investigo un nuevo estilo. Me pongo a escuchar cosas más alejadas del estilo que suelo hacer y las absorbo para después quedarme con alguna cosa que vea y que llevo a mi música. A mí me gustan los discos heterogéneos, y me gusta escuchar mucha música distinta e ir sacando un poco de cada estilo para llevarlos al mío, transformándolos en mi manera de crear.

 

Como nos contabas, el teclado es tu instrumento estrella y, además, siempre está en tus canciones. Fue, de hecho, con lo que te empezaste a formar. ¿Tienes alguna clase de vínculo con ese instrumento?

Claro, es mi instrumento. De hecho, es el único en el que me formé. Toco armónica porque he tomado algunas clases, y amigos guitarristas me han pasado algunas cosas y he ido aprendiendo de tocar, probar y de investigar un poco en Internet. Pero la formación académica la tuve con el piano, y es el instrumento con el que más cómodo me siento. Me gusta la guitarra, sobre todo lo acrecenté desde que vine acá para poder tocar Rumba, para explorar otros ritmos… Pero, en general, el piano es mi instrumento principal, con el que puedo improvisar, hacer solos… Si me das un solo instrumento para tocar voy a elegir el piano.

 

Me gustaría hablar de tu proyecto Sesiones Porteñas. Si entramos en tu canal de YouTube, podemos encontrar vídeos sobre esta serie de actuaciones en las que colaboras con otros músicos argentinos para interpretar temas en directo. Cuéntanos algo más acerca de estas producciones.

Sesiones Porteñas nació como un lugar de encuentro para poder invitar a amigos solistas y amigos músicos y generar pequeños episodios audiovisuales, que duran lo que dura una canción. Algunos de los artistas son amigos míos y con otros me había cruzado y nos fuimos conociendo gracias a esto. La verdad es que está buenísimo, porque se genera una conexión. Yo me junto con el artista y nos tomamos un café, unos mates, charlamos, vemos qué canción elegimos… Hablando nos damos cuenta también de la problemática de los solistas o de las cosas que pensamos y que podemos compartir.

Nació con una intención de crear una red en la que tuviéramos nuestro espacio. Si el mainstream o los grandes medios no nos dan un espacio, generémoslo nosotros. También es una manera de encontrarme con otros músicos con los que siempre nos cruzábamos en ciclos, en recitales, en festivalillos… Siempre era como “Tenemos que armar algo juntos, tenemos que tocar”… y como no había nada concreto y siempre quedaban cosas pendientes decidí estructurarlo. Yo tengo amigos de audiovisuales que son muy buenos, y se lo comenté para tener algo más concreto. “Mira, estoy haciendo esto; ¿Nos juntamos? ¿Armamos uno? ¿Lo hacemos?”…

La idea es que cada episodio tenga su identidad, por eso todos están hechos en sitios diferentes. Van cambiando, van viniendo, con algunos grabo una canción mía y una de ellos, con otros grabamos y acordamos futuras colaboraciones… Ya llevamos trece episodios, hay tres más que ya están grabados y hay varios más que están programados. La verdad es que es un proyecto que me está trayendo muchísimas alegrías y conexiones. Estoy muy contento y esperamos seguir conectando con músicos.

 

Por lo que veo, el proyecto tiene intención de futuro…

Nosotros nos divertimos mucho haciéndolo. Más allá de que pueda generar cosas o lo que sea, lo hacemos porque nos gusta, porque nos divierte, y somos todos amigos. Yo tengo amigos con los que me junto los domingos a jugar al fútbol, otros con los que me junto a jugar al PES y tengo otros con los que me junto a filmar y a hacer cosas. Nos gusta mucho y lo vamos a seguir haciendo; lo bueno de esa independencia o de tener un proyecto que es íntegramente tuyo es que no tiene por qué tener fin. Cuando queremos o surge algo filmamos, cuando viene un amigo de viaje o lo que sea… Es: “ché chicos, armemos esto”, y arreglamos y filmamos. No tiene plazos, no tiene estructuras y lo podemos seguir haciendo por mucho tiempo.

 

“Mucha gente pone la radio y escucha lo que le dicen; esa es la gente que termina escuchando a quienes traen las discográficas y la música que le acercan. Hay otra gente que se pone a investigar y que descubre un montón de otra música”

Otro de tus proyectos es Proyecto Pandora. Háblanos también sobre él.

Proyecto Pandora salió cuando me junté con Ratola, un cantautor argentino que ha participado también de Sesiones Porteñas. Tengo además una relación muy fuerte con Campana, una ciudad que queda a 70 kilómetros de Buenos Aires. He ido allí muchas veces a tocar y tengo grandes amigos músicos que son súper talentosos y me han invitado mucho a tocar… Con él hablábamos mucho y nos pasábamos música: “Mira este cantautor chileno” o “Mira este mexicano, ¡qué bueno que está lo que hace!”. ¿Por qué no se difunde esta música? Hay gente que tiene canciones increíbles y no llegan a ningún lado o que solo se escuchan en su país. Nos pareció que estaba buenísimo ir invitando a distintos músicos a participar con una canción, como los viejos compilados en casettes que se hacían antes. Fue hacer lo mismo, modernizarlo un poco y sacarlo en formato Full Album en YouTube.

La idea era que esté hecho para que los músicos puedan difundir sus canciones, que estas viajen por la mayor cantidad de lugares posibles. Con ello, tratamos de meter a gente de la mayor cantidad de países posibles; ha participado gente de once países distintos. Tú das play a uno de los volúmenes de Proyecto Pandora y, si bien siempre hay más argentinos porque es la música que más conocemos y tenemos mucha gente ahí, puedes encontrar un cantautor chileno, una banda uruguaya, uno de Perú, uno de México, uno de Brasil, uno de España… Como cada artista comparte el compilado en su país, a cada uno de los artistas lo escuchan en varios países diferentes. Bajo cada uno está el link a la música de cada artista para que puedas seguir a quien más te guste. Nos parece que está genial; hay gente que también se va conectando y, desde luego, nos interesa mucho y queremos seguir haciéndolo también.

 

“El camino de la independencia es una opción y es una declaración de principios”

En cuanto a la música que nos llega concretamente aquí, a España, desde el exterior, la gran mayoría viene de Estados Unidos o de Reino Unido, así como de otros lugares diferentes siempre y cuando vengan de la mano de algún sello o radiofórmula de prestigio. Por ello, siempre se quedan en un segundo plano artistas de países como los latinoamericanos, africanos, asiáticos… ¿Por qué estas músicas no llegan?

Porque llega lo que la industria quiere o cree que puede vender. Ahora, con las redes sociales, tienes la posibilidad de investigar tú e ir buscando entre distintos proyectos de varios países, ir indagando o descubrir un artista de allí, y mismamente en los vídeos relacionados vas viendo sus conexiones. Sin embargo, mucha gente pone la radio y escucha lo que le dicen; esa es la gente que termina escuchando a quienes traen las discográficas y la música que le acercan. Hay otra gente que se pone a investigar y que descubre un montón de otra música, eso está buenísimo.

Lo que termina llegando es lo que ya ha funcionado, lo mainstream, nadie se está arriesgando por nada. Básicamente te venden lo que quieren que escuches, y las compañías te van agarrando cuando ya funcionas; al menos en Argentina, acá calculo que será igual. Primero te lo tienes que currar todo tú solo, entonces es como “mira, si me lo he currado de la nada, he llegado hasta aquí solo y ahora vienes tú pues o arreglo un buen contrato o sigo solo. Ahora, ¿para qué te necesito si te necesitaba antes?”. El camino de la independencia es una opción y es una declaración de principios muchas veces. Esto no quita que puedas firmar con una compañía, pero si no generas ganancias o sabes que el proyecto no funciona, dudo que una discográfica te lleve a otros sitios, y es entonces cuando lo tienes que hacer autogestionado y la gente que te descubrirá es la gente que te investiga y que está ávida de descubrir cosas. Creo que muchas veces está bueno lo que viene de afuera, pero no hay que quedarse con lo que te dan. Si la cosa funciona en su país y la traen hasta aquí y tiene cierto nivel está muy bueno, pero no hay que quedarse solo con eso y se puede ir investigando en los demás sitios.

 

Por parte de quien escucha, la curiosidad por descubrir nuevos sonidos ¿es también una declaración de intenciones?

Sí, y lo más probable es que, como artista, concuerdes ideológicamente o que conectes con esa gente que está buscando porque también elegiste el camino de llegar a la gente que está buscando. Se puede dar una conexión más grande, y muchas veces está bueno porque es la gente la que lo descubre y, entonces, igual escriben en redes sociales y te escribe alguien de Perú: “Ché, un amigo me pasó esto” o “Estaba buscando música o escuchando a tal artista y llegué a la tuya y me ha encantado”. Eso tiene una conexión más directa que si escuchas una música por la radio, con la que, si intentas acercarte, lo más probable es que tampoco llegues al artista, porque él tampoco llegó por ese medio. La gente que investiga, busca y encuentra cosas que no son las que le imponen también tiene muchas posibilidades de llegar a los artistas desde otro lado y de conectar de otra manera, y eso también está buenísimo que se genere.

 

¿Cómo animarías a esa gente a meterse de lleno a investigar?

Yo les diría que busquen a los artistas que más les gusten, que vean las colaboraciones que estos hacen con otros… Ahora hay muchas herramientas que nos permiten descubrir músicas nuevas; Spotify tendrá lo suyo, que aunque paga muy poco a los artistas tiene algunas herramientas como los artistas relacionados y demás que te permiten descubrir mucha música, investigar… Para descubrir música de otros sitios, Sofar me parece también otro de los grandes; es un ciclo de vídeos muy buenos que se hace en muchas ciudades de diversos países. Ahora las nuevas tecnologías permiten que, si quieres y si buscas, encuentras.

 

“Argentina siempre va a ser una fuente de buena música”

Me gustaría que nos describieses, brevemente y a grandes rasgos, el panorama actual de la música en Argentina.

Hay varias ramas musicales en general, aunque yo creo que hay algo globalizado que es el mainstream, las bandas con mucha convocatoria que consiguen ocupar un lugar en los medios o que estos quieren venderte aunque no la tengan. Pero también hay una escena emergente que está saliendo que creo que está muy bien. Argentina siempre tuvo mucha riqueza musical y siempre fue marcando pautas, marcando pulsos, fusionando… Las crisis acrecientan, para mí, la capacidad creativa de la gente y su capacidad de decir cosas; además Argentina estuvo siempre en crisis… [ríe]. Siempre hubo la necesidad de decir cosas y esto hace que se generen muchas más.

Nuestra música se mezcla mucho con las raíces; aquí el Rock tiene cositas de Rumba, de Flamenco, se mezcla con el Tango, con el folclore, con la música uruguaya incluso… Todo está dentro de una gran simbiosis. Creo que hay una nueva generación de gente que está haciendo cosas buenísimas, aunque también siguen estando los grandes de hace años: Calamaro, Charly García, Fito Páez y toda esta gente que formó y creó la historia del Rock nacional y que, algunos más y otros menos, siguen vigentes. Hay una división entre esas partes: los que vienen de hace mucho y las nuevas corrientes.

Se están creando, además, nuevos estilos dentro de Argentina como el Rock Platense, que es el Rock de La Plata, que ya se está conformando sólidamente. Creo que el panorama está bien, aunque a veces está difícil tocar, conseguir los permisos… En Buenos Aires hace mucho que gobierna la derecha, y para la música y la cultura eso siempre es malo pero, a pesar de eso, ante la adversidad, como hablábamos, se genera una rebelión que hace que nos busquemos la manera de tocar si no nos dejan. Argentina siempre va a ser una fuente de buena música.

 

¿Nos recomiendas alguna otra propuesta musical argentina?

Voy a aprovechar para recomendar a mis amigos [ríe], que me parece que hacen cosas increíbles. Realmente toda la gente que fue participando en Sesiones Porteñas es gente a la que yo recomiendo con mucha fuerza. Es gente a la que he elegido por su talento y porque me interesa mucho lo que hacen y me parece que está buenísimo. Están Dadu, Ratola, Sebas Guerschuny, Noche De Solistas, Ey Rocker!… Entre la gente que está participando en Proyecto Pandora también hay muchos solistas argentinos. Les invito a ir descubriendo a esa gente; tienen todos los links disponibles en cada vídeo y les invito a escuchar a todas esas personas y los siguientes Proyecto Pandora que vayan apareciendo. Hay que descubrir cosas que, de otra manera, no te llegarían. De esta manera es como que te lo ganas tú, investigando y buscando no es como si te lo den o te lo impongan, sino que tiene hasta un mérito. “Joder, descubrí a este cantautor peruano increíble buscando no sé dónde, y luego vi el disco y leí el blog…”. Tiene ese mérito de haberlo encontrado, así que yo les invito fuertemente a investigar y a armarse la banda sonora de sus vidas.

 

¿Qué tienes pendiente de ahora en adelante?

El jueves 29 toco en Wharf 73 en Malasaña y me quedo hasta fin de mes aquí en Madrid, para luego arrancar la gira, en la que iré a Santiago de Compostela, Bilbao, Barcelona, Andorra, Valencia y Cartagena; tenemos una gira muy linda por ahí. Aquí en Madrid estamos haciendo todas las fechas que podemos, participando en ciclos, grabando vídeos con amigos… y a fin de mes empezaremos a girar por todas las ciudades y ver qué va saliendo.

 

¿Qué música te gusta?

Yo escucho mucho Rock nacional argentino, escucho varios cantautores españoles y bandas españolas, The Beatles… También a los grandes del Rock argentino y mucha música de acá: Fito y Fitipaldis, Los Delinqüentes, La Cabra Mecánica… Hay ahora una red de cantautores acá muy buenos, como El Kanka, El Niño De La Hipoteca… Con todos los cantautores a los que yo veo en el circuito, con los que me cruzo y a quienes veo que están avanzando y sacando discos nuevos me siento muy cercano. Un poco de eso y también lo que encuentro investigando, cada vez que me pasan una banda o tiro un Shazam. Todo lo que me vaya llegando me gusta, pero también me gusta buscar mucho.

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *