El humorístico retrato de Shin Chan a las tiendas de CD’s

En una tienda de CD’s se gestó la idea sobre la que poco tiempo más tarde planearían las entradas de este blog, y a uno de estos comercios es adonde regreso esta semana. Sin embargo, la tienda sobre la que hoy hablo no es una tienda de discos tangible, pertenece al mundo de la ficción. “¡Eh, que voy a la tienda de CD’s!” es el episodio número 539 (capítulo 23 de la 14ª temporada, en el 12 de agosto de 2005) de la conocida serie japonesa de anime Shin Chan, creación del fallecido dibujante Yoshito Usui. Su título suprime toda posible duda, es una tienda de discos el lugar que actúa como emplazamiento de la narrativa de todo el episodio. El avispado, travieso e ingenioso Shinnosuke arrastra tras de sí centenares de episodios, que discurren nada menos que desde 1992 hasta la actualidad, y en los que ha pasado por situaciones tan variopintas que resultan casi imposibles de enumerar. No es extraño, pues, que exista también un capítulo en el que Shinnosuke Nohara haga de las suyas en una de estas tiendas que tanto frecuentamos lxs amantes de la música. Asimismo, este episodio nos puede valer, visto desde la seriedad o desde lo jocoso, como un retrato sencillo a la par que acertado de uno de estos comercios y las gentes que pasan por allí. No doy por seguro que la representación de todo ello se haya dado con un intencionado fin de crítica, si bien lo más probable sea que recaiga en el deseo de crear un imaginario sencillo y capaz de hacer reír. Diré, antes de entrar en el grueso de la entrada, que esta se inspira en un análisis similar que del episodio de The Simpsons “Fraudcast News” se realiza en el blog sobre periodismo Und_r Construction.

 

 

La protagonista de esta historieta, aparte del propio Shinnosuke, es Hasuda, una joven recién contratada en nuestra tienda y con la que comenzamos el episodio en pleno primer día de trabajo, a las órdenes de un jefe aparentemente estricto pero cuyo leitmotiv se basa en la constante exhalación de chistes malos. Ya al principio, este nos llama la atención soltando una de sus particulares ocurrencias: “Yo estaré en la parte de atrás comprobando las ventas de ayer, que serán más que anteayer pero menos que mañana”. Muy curiosa esta línea del diálogo, ante la cual podríamos soltar con desgana una carcajada si tenemos en cuenta el estado de las ventas del formato físico a día de hoy, si bien algunos datos parecen indicar que existe cierto atisbo de que repunte, aunque eso en este momento no viene al caso.

 

Entre los perfiles de típicos clientes puestos sobre la mesa en este retrato, siempre desde lo humorístico y lo estereotípico, el primero será el del, por ponerle un nombre, “friki de la música”. Representado como un hombre flaco, con barba, pelo largo y una higiene poco cuidada, este busca el primer álbum de El Pie de Van Gogh: La Leyenda De La Cámara Intestinal – nótese la sorna en los nombres y títulos empleados por los dobladores en nuestro país –. La obsesión de algunos fieles del coleccionismo, próxima en ocasiones a lo maniático, queda en este personaje demostrada cuando le pide a Hasuda tres ediciones del mismo álbum: una para escuchar, otra para ponerla en una vitrina  y otra para guardarla. Asimismo, le pide CD’s que no hayan sido puestos en una estantería, bajo el argumento de que “no me gusta cuando la gente los soba, es una manía”. El propio Shin Chan, sorprendido por su ofuscación y que ha entrado en la tienda minutos antes, es el primero en llamarle friki de manera directa, palabras a las que este hará caso omiso para realizar el segundo paso de su ritual operación: la solicitud del póster que venía de regalo con el disco – solicitará, pues, tres posters, uno por CD –. No obstante, cuando Hasuda le contesta que no puede dárselos porque la oferta se circunscribía solo a las reservas del álbum antes de su salida a la venta, el friki se enfada y, haciendo gala de una cierta inmadurez, rechaza los discos que ha pedido y abandona enfadado el comercio.

 

Nadie dudaría que Hasuda se siente aliviada al no tener que seguir lidiando con el infundado enojo de este, pese a todo, particular cliente. Poco le dura su descanso; en seguida se ve obligada a reprimir al inquieto Shinnosuke, quien se halla jugando con las cajas de los discos como si se trataran de bloques de construcción – curiosa manera la del pequeño de descontextualizar el CD como objeto físico. Hasuda enuncia aquí otra de las líneas destacables del guion del episodio: “Los CD’s no son juguetes. Son para escuchar música con buena calidad de sonido y disfrutarla”. La reacción de Shin Chan a esta definición casi de diccionario, fría, robótica y que posiciona el disco como un mero objeto material bastante lejos de su faceta espiritual o emocional, es seguir jugando con las grabaciones.

 

A costa de los nervios de la dependiente y a la vez que escenifica en cierta medida la realidad de la música alternativa o independiente a la hora de llegar a los públicos, Shinnosuke se dedicará a ‘colar’ con disimulo una maqueta grabada por sí mismo y que lleva en la portada al personaje conocido de la serie llamado El Cerdito Valiente. Su objetivo no es otro que la infiltración de su música entre los catálogos del comercio del capítulo. No faltará una interpretación en directo de  un fragmento del álbum, cortesía del propio Shin Chan, micrófono en mano, y en medio de la tienda, por supuesto.

 

Volvemos en este punto a los estereotipos de clientes de las tiendas de CD’s en el episodio; en este caso, “la fan”. Esta mujer, jovial e intranquila, entra en la tienda preguntando por “eso”. Al parecer, la señora busca algo indeterminado que presupone que Hasuda conoce, sin ver que la cual deberá luchar con ahínco para descifrar qué busca esta segunda compradora. Resulta que la mujer anda buscando “algo” relativo a un artista de cuyo nombre no se acuerda, pese a que dice constantemente ser muy fan suya. Con suma lógica, “si es tan fan acuérdese del nombre”, piensa Hasuda. Kiyoshi Okawa será, finalmente, el nombre del cantante del que la señora habla con tal fervor (“mi Kiyoshi es tan joven y guapo… Y anuncia chocolate. Es perfecto, ¿no crees?”). La clienta busca, volviendo al bucle anterior, “eso de Kiyoshi”, que no es un CD del mismo, sino “uno de sus muñequitos” – queda escenificado aquí el fanatismo de muchxs clientes de tiendas de discos en las que se vende merchandising. Hasuda dirá irritada a la fan que no disponen de dichos muñecos, lo cual provocará su enfado y la llevará a abandonar la tienda, no sin antes haber recibido la oferta de Shinnosuke de “darle una oportunidad a la nueva esperanza de la canción: Shinnosuke Nohara, con firma y apretón de manos incluidos”.

 

El ritmo del episodio se calma con el último cliente del mismo: Hiroshi, el padre de Shin Chan, quien entra a la tienda con objeto de comprar el nuevo álbum de El Panda En Calzones. Con la condición de que lo comparta con su hermana, el señor Nohara regala este CD a Shin Chan, provocando en él una tremenda alegría. Y es que nunca podremos eludir la ilusión que genera acudir a uno de estos entrañables comercios y obtener, por fin, ese disco que andamos – o no – buscando, en medio de un océano de cajas de plástico con vistosas carátulas en su interior, dentro de un pequeño universos de valiosas muestras de música.

 

Finalizo esta entrada con una de las frases de Hasuda durante su estancia en la tienda de discos:

“Aquí solo vienen chiflados y el jefe está como una cabra”.

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

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