Naranja: “La ventaja de ser un grupo pequeño es la cercanía con la gente”

A primera hora de la tarde me recibían, en su local de ensayo en Madrid, Naranja, uno de los grupos que empiezan a sonar entre los nuevos nombres del Pop-Rock español, máxime si tenemos en cuenta su victoria en el Vodafone Yu Music Talent, concurso de bandas organizado por el programa radiofónico Vodafone Yu. Con un EP ya publicado, Toronto, sería esta victoria lo que les permitiría afrontar el paso definitivo y lanzarse a la grabación de su primer largo: Extraños Equilibrios, publicado hace poco más de un mes.

Deambulé por el edificio buscando el local, constituido de intrincados pasillos poblados a derecha e izquierda por decenas de puertas metálicas que seguramente conducen a valiosos laboratorios de música. Tras una de ellas, la cual no perdía la esencia de las demás y se hallaba así repleta de vistosas pegatinas de grupos musicales, me esperaban en su espacio particular Pablo López (Voz y guitarra), Pablo García (Bajo y coros), Aníbal Yanguas (guitarra y coros) y Alejandro de las Heras (Batería). Desde allí me condujeron a un pequeño patio interior desde donde conversamos acerca de este nuevo trabajo que Naranja acaba de estrenar.

 

Antes de nada, quería felicitaros y daros la enhorabuena por vuestro nuevo disco. Este es, además, vuestro primer largo… ¿Cómo os sentís?

Pablo López: Ilusionados y felices. La verdad es que teníamos ganas de grabar el disco y nos estábamos planteando cómo hacerlo y justo nos encontramos con la oportunidad que nos brindó Vodafone

Alejandro: Realmente ya estábamos buscando; habíamos hablado ya con un estudio para meternos a grabar más o menos ahora, a la altura de abril. Pero esto nos cayó justo antes. Ya teníamos todos los temas, así que fuimos directos a ello.

 

Digamos que fue casi como un impulso…

Alejandro: Sí, y además nos vino en el momento más preciso.

 

Pronto empezaremos a leer “Naranja estrena su primer disco”, pero quizá exista gente que se pregunte “¿Y estos quienes son?”; sobre todo ahora que vais a empezar a acudir a festivales y demás. ¿Quiénes sois?

Aníbal: Somos un cuarteto madrileño. Hacemos Pop, pero un Pop bastante enérgico, con mucha base instrumental y mucha presencia de guitarras. Creemos que lo que nos caracteriza es un directo potente y que atrapa.

 

Aníbal acaba de decir que, efectivamente, sois cuatro y supongo que cada uno tendrá su propio estilo. ¿Qué aporta cada uno individualmente al sonido del grupo?

Alejandro: Esto, de hecho, es algo muy característico nuestro. Todos escuchamos de todo, y aunque sí que tengamos un estilo más o menos definido dentro de lo que es el Pop, un género que en especial tiene tantas variantes, plasmamos detalles de esos estilos que nos gustan, cada uno realizando su aportación. Por ejemplo, “este arreglo de guitarra está tirando hacia cierto estilo”, “esta melodía es lo que es más Pop”, cogiendo como referente a los grupos que escuchamos. Digamos que el sonido que tenemos ahora es eso, la mezcla de los detalles de cada uno

Pablo López: Y de influencias personales. Cada uno escuchamos lo que hemos recibido de nuestro padre y nuestra madre pero luego intentamos poner todo en común. Habrá ahí cosas en las que coincidamos y otras que sean ya frikadas personales.

Alejandro: Son más detalles que toda una canción. Más que “una canción está tirando hacia un estilo” es “este detalle tiene un sonido típico de…”.

 

Centrándonos ya en Extraños Equilibrios, me sorprende cómo empezáis con dos temas fantásticos: “Desastre” y “Artíficial”, a los cuales siguen otros dos muy potentes y que ya conocíamos: “Miedos” y “Toronto”. Digamos que, con estos cuatro temas, entráis a tope. ¿Este orden es algo intencionado?

Alejandro: Queríamos que fuese potente. Un disco que empieza tranquilo… bueno, está bien, pero queríamos que la primera canción, que es la que suele escuchar más gente cuando aparece un disco, que entrara con mucha fuerza y te atrapara. Después, además, que siguiera fuerte y a la vez con un tema como “Miedos” que sirve para equilibrar todo. Es un disco que está muy equilibrado, o eso intentamos, pero que a la vez es muy fuerte, y sobre todo al principio tiene que atraparte.

Aníbal: Hay muchas clases de discos. Por ejemplo Lori Meyers, con quienes hemos estado de gira, han hecho un disco un poco circular, empiezan con “Vértigo I” y acaban con “Vértigo II”, ambos temas muy suaves. La diferencia entre ellos y nosotros es que ellos ya son un grupo consolidado y son muy grandes, por lo que se pueden permitir hacer un disco más o menos como ellos quieran. Nosotros, a modo de carta de presentación, creemos que es mucho más fácil atrapar al oyente si empiezas con unos temas súper potentes que le sorprendan desde el primer momento.

 

En ese caso, ¿no teméis que pueda haber quien opine que el disco empieza fuerte pero luego se desinfla?

Alejandro: No, no lo creemos. Empieza con “Desastre” y con “Artificial” va a más, luego con “Miedos” todo baja, con “Toronto” vuelve a subir, “El Momento Perfecto” tiene sus vaivenes y después llega el single: “Gran Azul”…

Pablo López: Cierto es que acaba muy tranquilo el disco, con “Carbón Y Coral”.

Pablo García: Sí, pero “Carbón Y Coral”, además de ser tranquilo, es intenso, con esa parte instrumental en medio…

Pablo López: Claro, es más complejo. Si llegas a ese significa que de verdad te ha gustado el disco. También queríamos mantener el equilibrio con los cuatro temas que estaban incluidos en el anterior EP (“Miedos”, “Toronto”, “Gran Azul” y “Se Acabó”). No queríamos que estuviesen seguidos, porque también queríamos darle algo nuevo a la gente que nos conoce de toda la vida. Preferíamos empezar con un tema nuevo que con un tema que ya estaba en el EP.

 

De hecho os iba a preguntar por esos temas de vuestro EP, Toronto. ¿Por qué los habéis incluido en el disco? ¿Lo habéis hecho quizá con la intención de revitalizarlos?

Alejandro: Sí que es cierto que con el EP aprendimos un montón. Fue un paso súper necesario del que estamos más que orgullosos, pero es verdad que sentíamos que esas canciones no tenían la fuerza que tenían en directo. Habíamos grabado en un estudio de menor calidad, no teníamos tan claro nuestro sonido… Digamos que tuvimos que pasar por ese paso del EP, pero ahora en el disco sí que queríamos dar la potencia que ya habían adquirido después de grabarlas, con algunos detalles que habíamos cambiado y que queríamos dejar reflejados en nuestro disco.

Aníbal: Aparte, no hay que ser mentirosos en ese sentido: la gente no suele escucharse toda la trayectoria de un grupo, con los EP’s, etcétera. Te pillan en un momento y a partir de ahí te siguen. Estos nos parecían temas muy buenos  como para que se quedasen atrás y los escuchase solo la gente de los inicios. Nos parecía que nuestro primer largo tenía que contener esos temas y así lo hemos hecho.

 

Pablo, tú que compones las letras, ¿por qué “ves todo negro” en “Desastre”?

Pablo López: Ese tema en concreto habla precisamente de un desastre, de cuando todo está saliendo mal, no sabes qué hacer y estás a punto de rendirte. No sé si es un motivo muy alentador para empezar el disco visto así, pero el tema en sí habla de eso de cuando lo ves todo negro.

 

Naranja en directo en la sala La Riviera. Foto de Sergio Mercader para C’Mon Murcia!
“Artificial” suena como un tema bastante crítico. A una de estas personas con la “inteligencia artificial” de las que parece que habláis en el tema, ¿qué les diríais para proponerles que salgan de sus moldes y escuchen vuestro disco?

Pablo López: El problema es que es muy complicado convencer a esa gente. Tal vez les puedes decirles “escúchanos; no hace falta que si te gusta lo digas a los cuatro vientos, pero al menos dímelo a mí”.

Aníbal: La canción va más allá de estas personas. Tenemos unos motivos algo más personales que nos llevaron a escribirla, pero que también preferimos guardarnos para nosotros. Es bueno mantener el cierto misticismo en las canciones y dejar que la gente interprete lo que desee.

 

Cuando escucho “Toronto” pienso, ¿qué tiene aquí más fuerza, la melodía o la letra? Ambas suenan muy bien y resultan pegadizas…

Pablo López: Realmente “Toronto” es una canción muy buena. Sí que es cierto que tiene una estructura bastante básica (entra la guitarra, luego se mete toda la banda con el riff, estrofa, estrofa, estribillo, riff, estrofa…), pero a mí musicalmente me parece muy potente, y la letra… ¿Qué crees que tiene más peso, Pablo?

Pablo García: Esta es de las que a mí más me gustan, y yo creo que destaca por la combinación de ambas cosas. Ya no por lo que cuenta la letra, que es una historia personal de Pablo, la forma en la que la melodía acompaña a la letra y se amolda a las palabras la hace fluir muy bien. Por eso terminamos muchos conciertos con ella, por esa fuerza que lleva dentro.

 

“Todos tenemos miedos”. ¿A qué tenéis miedo vosotros? ¿A qué tiene miedo Naranja?

Aníbal: Como grupo, uno siempre tiene miedo a no poder superarse, a caer en la monotonía, a que no te salgan temas igual de buenos, a que la cosa no fluya igual… También a la respuesta del público, a cómo va a reaccionar en los conciertos. Son un poco los miedos que tienen todas las bandas cuando se suben a un escenario grande. Todas las bandas se preocupan por ser bien recibidas, por encontrar su sitio y su sonido, por saber evolucionar  razonadamente.

Pablo García: Yo pienso que, ahora y más en nuestro caso, en un momento en el que estamos con todo lo que estamos haciendo, en el que hemos estado con Lori Meyers, con los festivales, etcétera, más que el miedo tenemos cierta incertidumbre hacia qué va a venir después.

Alejandro: Claro, a cuál es el siguiente paso. Ahora hemos sacado un disco y todo es muy bonito, pero cuando vengan nuevos temas la preocupación estará en cómo van a salir, en el siguiente disco, en qué conciertos vamos a tener, cómo vamos a avanzar… Se tiene incertidumbre por que no sabes qué va a venir y hay un cierto miedo a quedarnos en la monotonía.

 

“Gran Azul” es vuestro single principal, y me resulta bastante curioso sobre todo por la guitarra, por cómo suena al entrar. ¿Es este sonido de la guitarra un signo característico vuestro?

Aníbal: Bueno, yo en mis años de guitarra, particularmente, me he inspirado mucho en Sonograma. En concreto con esa canción, cuando la sacamos, era una época en la que escuchábamos Sonograma a tope. Yo además daba clases con Víctor, el primo de Pablo, y que me enseñó muchas cosas de sonido y guitarras y de ese sonido sucio, algo distorsionado, grunge… Y ese sonido, los riffs y todas esas ideas vienen de ese aprendizaje y de Sonograma, que es un grupo que recomiendo a todo el mundo que lo escuche porque son geniales.

Alejandro: Aunque tampoco tenemos ahora tantos temas como para decir “esto es característico”. Quizá eso pueda identificarse dentro de otro disco.

 

“Se Acabó”, llegando al final del disco, es un tema bastante bonito, pero que parece además una declaración de intenciones. ¿Es, en efecto, una declaración de intenciones?”

Pablo López: Sí, es un tema que tiene mala hostia. La letra la hizo mi padre, yo no tengo tanta mala leche para sacarla así en una canción. Pero sí, es un tema bonito, y esos temas que son bonitos pero que te mandan un cierto mensaje a la vez cada vez me gustan más. Es un tema que pincha un poco, pero cuya melodía me gusta; al final, aunque te pinche lo acabas cantando, ahí está el secreto.

Aníbal: Molan esos temas, porque tienen veneno, pero la gente se siente identificada con ellos. No somos un grupo reivindicativo ni de ningún signo político en particular, pero cuando incluyes una letra de ese calibre se puede sentir identificado todo el mundo; con alguien, con una situación en particular… Creo que eso mola, cada uno puede llevarlo a su terreno personal.

 

Os voy a pedir que escojáis tres temas: el más cañero, el más tierno y el más animado. Yo he escogido los míos – cañero: “Artificial”; tierno: “Esperanza”; animado: “Toronto” –, a ver si coincidimos…

Pablo López: El más cañero es “Artificial”, sin duda.

Pablo García: El más animado “Gran Azul” o “Toronto”. Aunque “Toronto” es más bailable.

Alejandro: El más tierno… “Esperanza”, ¿no? “Carbón Y Coral” es muy lento pero tampoco es del todo tierno; muy tranquilo pero a la vez no es súper happy.

Pablo García: El más “osito feliz” es “Miedos”, y “Esperanza” es tal vez más romanticón.

 

¿Qué es lo que más disfrutasteis del proceso de grabación? ¿Tenéis alguna anécdota?

Alejandro: A mí las bases me fliparon; fue súper intenso tocar todos a la vez. No es estar tú solo con tu metrónomo y tocar, sino que te estás expresando y está quedando grabado. No es solo tocar de lo que te acuerdas, sino que al tocarlo en el momento toda la banda, aunque luego solo se queden la batería y el bajo, estás viviéndolo y eso se nota.

Aníbal: Exacto. Te estás moviendo y te estás expresando con el otro, y tal vez la claqueta no va clavada, pero hay más “feeling”.

Alejandro: Suena todo a la vez, más empastado porque no va a click, no es un MIDI, pero sí que lleva el groove particular de no llevar todo clavado. A veces se echa para atrás en una parte, en otra para adelante… Y creo que eso mola mucho, es también lo que llama la atención en los directos, que llevan otro Groove diferente, y está bien que quede reflejado.

 

Recordemos que este es un disco que grabasteis, como se ha comentado antes, después de ganar el concurso Vodafone Yu Music Talent. Entonces teníais ya el EP y estabais ya empezando a andar. ¿Cómo os sentisteis al pensar “acabamos de ganar un concurso de bandas?

Alejandro: No fue solamente “hemos ganado un concurso de bandas”; fue brutal, sabíamos que el de Vodafone Yu es uno de los más potentes de España, y no suponía únicamente tocar en un festival, sino tocar en varios, grabar discos, la promoción… como juntar un montón de concursos.

Pablo García: Básicamente implica que una multinacional sea tu manager durante un año.

Alejandro: Eso es; el dinero del premio, que apuesten por ti… Además nos vino genial, porque no fue “hemos ganado esto pero no tenemos canciones para grabar un disco o no sé grabar un disco”. Ya habíamos tenido la experiencia de estar en un estudio anteriormente, teníamos los temas y la oportunidad. También poder actuar con Lori Meyers, que son, dentro de lo que cabe, de nuestro estilo. No podía ser mejor.

Aníbal: La final del Yu la vivimos todos con muchos nervios. Aparte la anécdota fue que, a diferencia de otros años en que habían dicho el ganador en diferido habiéndole llamado por teléfono, esta vez lo comunicaron en la final, así que de repente fue un subidón de adrenalina muy emocionante.

Alejandro: Además, en años anteriores, habían ganado grupos que cantaban en inglés. Estaba a la vez la idea de que quizá cambiaban o quizá seguirían apostando por el inglés”. Teníamos ese cierto miedo. Siempre, cuando estás en un concurso tan grande, piensas que hay amaños, pero ganar fue ver que todo era real, que no había trampa.

 

Fue un concurso que, como habéis comentado, os permitió tocar junto a uno de los grupos españoles más exitosos a día de hoy, Lori Meyers. Sin duda, unos fantásticos artistas a los que acompañar. ¿Qué aprendisteis de ellos?

Pablo López: De todo. Con Lori Meyers como músicos hablamos mucho y fueron súper majos; Alex incluso tuvo una charla sobre platos con Alfredo el batería. Pero no es solo los músicos, detrás hay personas como Manu Requena, todos los ‘backliners’ o toda la organización con quienes flipamos. Aprendimos muchísimo de ellos.

Pablo García: Y nos trataron genial además.

Alejandro: Eso es, nos comentaban truquitos que nos podían venir bien para cuando nos fuéramos por nuestra cuenta. Eran un montón de cosas que no éramos capaces de ver en el paso anterior. Cuando algo va a lo grande cambian un montón de cosas.

Pablo López: Aprendimos también sobre organización de un grupo así. Es como una empresa. Cada uno tiene su parte y se encarga de su labor.

Alejandro: Hay mucho curro, y genera mucho trabajo a la vez. No vive de la banda solamente la banda, sino que hay un montón de gente.

Pablo López: Detrás hay mucha gente que además tiene su propia trayectoria. Jorge el backliner, por ejemplo, ha trabajado en muchos conciertos porque trabaja también con L.A. o con otras bandas.

 

Supongo que no hay muchas dudas sobre que se os puede considerar una banda emergente. No obstante, hay muchas consideraciones diferentes de este término. ¿Qué es para vosotros una banda emergente?

Alejandro: Para mí es una banda que empieza a sonar en el panorama musical, en este caso, de España. Distinguir entre emergente y novel es algo que está claro; no es lo mismo una banda que empieza a una banda que ha dado un paso como el que dimos, que está empezando a estar en festivales y a tocar en sitios más grandes. Digamos que, en el paso anterior, estás tú en salas más pequeñas; eso es más de una banda novel que está empezando y que lleva poco tiempo. Emergente es que ya se está haciendo su hueco.

Pablo López: Sí, aunque en España, como dice el batería de Hola A Todo El Mundo, puedes ser una banda emergente durante toda la vida. También este es uno de los miedos que tenemos, el de quedarnos ahí y no poder seguir avanzando. Una banda emergente es aquella que saca un poco la cabeza para que la gente la vaya conociendo.

 

Siendo vosotros un grupo que, como decís, está empezando a sonar pero aún no lo conoce todo el público, quizá pudiéramos definirlo como una ‘banda pequeña’, ¿qué impedimentos os genera esto con respecto a los grupos más grandes? Y al contrario, ¿qué os permite hacer el ser un grupo pequeño que a otros más grandes les sea imposible?

Aníbal: Evidentemente, al no ser un grupo grande, no tenemos las infraestructuras ni las ayudas que tienen otros grupos grandes en cuanto a difusión, medios… Pero,  por el contrario, la ventaja de ser un grupo pequeño es la cercanía con la gente. Tú administras tus propias redes, tu presupuesto, tus conciertos, tus horarios, todo. Al final eres más cercano a tu público. Cuando acaba un bolo bajas con el público, hablas con ellos… Es distinto, es un ambiente mucho más íntimo, por así decirlo. Pero claro, la aspiración de todo grupo yo creo que siempre es crecer y seguir avanzando sin perder esa conexión con el público inicial, aunque esto sea difícil.

 

Naranja en directo en la sala La Riviera. Foto de Sergio Mercader para C’Mon Murcia!

¿Cómo es vuestra vida más allá del grupo?

Pablo López: Bueno, yo estudio electrónica en la Universidad Politécnica, y cuando puedo respirar de la música me dedico a la ingeniería, aunque debería ser al revés [ríe]. Lo intento compaginar todo; por un lado está bien, pero por otro lado da algo de pena. No es una doble vida al estilo “soy spiderman, por las mañanas me pongo gafas y voy a la Universidad y por la tarde me pongo la camisa de flores y a tocar”, pero sí que tienes que hacer extraños equilibrios.

Alejandro: Durante la gira sí que es así, estás estudiando tus cosas durante la semana y de repente el fin de semana tienes que tocar. Al final esto es un trabajo. No genera muchos ingresos pero se podría considerar un trabajo.

Pablo López: Por el momento estamos “haciendo prácticas”, “haciendo currículums”.

Aníbal: Es complicado ser una banda grande. En verano tocamos con Miss Caffeina y hablamos con Alberto, el cantante. Él es diseñador y ellos llevan diez años con la banda. Nos contaba que hasta hace dos años él seguía trabajando como diseñador y el fin de semana se iban a tocar. Cuando terminaban de tocar en el Arenal Sound, habiéndolo llenado, se tenían que ir todos corriendo porque al día siguiente trabajaban. Esto da una imagen de cómo va la música en este país, donde es muy difícil mantenerse solo de la música o realmente tener un proyecto con expectativas de futuro como para poder dejar lo que estés haciendo ahora. Nosotros seguimos con nuestras actividades individuales, pero sí que estamos aprendiendo a llevarlo. Por ejemplo, a la hora de hacer entrevistas, hace un año asistíamos todos. Ahora hemos tomado la decisión de intentar ser más pragmáticos; si alguien no puede ir y no es algo de vital importancia pueden ir los demás. Intentamos buscar soluciones, agobiarnos lo menos posible y estresarnos menos porque al final las cosas son así. Se entiende que no tenemos la posibilidad de dedicarnos exclusivamente a nuestro proyecto.

 

Tenéis varias citas pendientes: el 11 de mayo actuáis con Leiva en Málaga, en verano actuaréis en festivales como el Arenal Sound o el Biblao BBK Live, etc. ¿Qué nos vamos a encontrar? ¿Qué esperáis encontrar vosotros?

Aníbal: Estamos preparando muchas cosas para un show propiamente nuestro. Cuando eres telonero de un grupo es distinto; tienes un tiempo restringido, un volumen restringido y unas circunstancias particulares. La gente no va a verte a ti, van a ver al grupo grande y te ven de refilón. Les puedes gustar o no pero no se saben tus temas. Cuando ya haces un concierto más tuyo es otro rollo. En un festival puede haber mil bandas, pero la gente tiene ese poder de decisión para ir a verte o no, no es como cuando van a ver a Lori Meyers y te ven a ti de refilón, donde pueden decir “bueno, estoy aquí tragándome esto”. La gente decide ir a verte o no. En nuestros bolos, como el del 10 de mayo en el que presentamos el álbum o el del 2 de junio en Taboo, está tu gente; se han escuchado tus discos y vienen a verte a ti. Entonces hay que dar el 120%; hay que darlo todo y hacer que salgan de allí contentos y con ganas de contarle al mundo lo que han visto.

Pablo García: Para que al siguiente concierto traigan a un amigo.

Aníbal: Sí, hace no mucho se pensaba que la única manera de triunfar en la música era que te metieran en Los 40 Principales o trabajar con una gran discográfica. A Izal hace no mucho les hicieron una entrevista, y cuando les preguntaban cómo habían conseguido llegar hasta aquí ellos mismos decían que había sido por el boca a boca. Izal hace cuatro o cinco años estaban tocando en salas con dos o tres personas. Lo que hicieron fue el boca a boca, gustarle a la gente, que cada uno se lo dijera a otro y así es como funciona. Como Vetusta Morla y un montón de bandas que no han tenido apoyo y que lo han hecho todo ellas, con su música y generando público.

 

¿Qué música os gusta?

Pablo García: Yo voy por etapas. Aunque sí que tenemos una lista para los viajes que se llama M A T E U L A H O Z que es espectacular; incluye los mejores éxitos de Bertín Osborne, Purgán, Chayanne, David Bisbal, John Cobra… [ríen]. Ya seriamente, escuchamos cosas totalmente diferentes, en general somos muy variados.

Alejandro: Como a aparte del grupo todos estudiamos música al final no solo tocamos un palo. Como estamos escuchando música tantas horas al día vamos cambiando.

Pablo López: Como nombres concretos, uno que he descubierto ahora es Matthew Sweet y The Thorns. También me parece un pedazo de álbum el primero de Foo Fighters.

Aníbal: Yo el último álbum que he escuchado es el de Jamiroquai. Tenemos influencias de todos los palos, y también muchas cosas en las que coincidimos.

Pablo López: Se puede decir que escuchamos lo que cae en nuestras manos. Por generalizar, cualquier cosa que tenga una buena base armónica y una melodía bonita.

Aníbal: Bueno, yo escucho Free Jazz, que no tiene nada de eso, pero da igual [ríe]. Si tengo que decir a guitarristas diría Bill Freezer y puede que o John Scofield o, jazzísticamente, Ambrosa Kimusire.

Pablo García: Yo ahora estoy muy enganchado al segundo disco de The Flaming Lips, y llevo una semana con grupos de estilo Punk vacilón como Weezer.

Pablo López: En mi caso, los dos últimos que me ha descubierto mi padre son Matthew Sweet y su trilogía Under The Covers, que tiene versiones del ABC de la música.

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *