‘Los40 Trending’: ¿Interés hipócrita o divulgación necesaria?

Durante la pasada semana, concretamente el martes, tuve la oportunidad de asistir a un evento que generó en mí cuantiosas dudas rodeadas por un aura de agrio escepticismo. Me acerqué este día a la céntrica sala El Sol de Madrid, al concierto de tres de los artistas más sonados en el llamado “panorama alternativo” de nuestro país: Miss Caffeina, Iván Ferreiro y Rayden, en el marco del programa radiofónico Los40 Trending (Los40 Trending On Stage) de la conocida cadena del grupo PRISA. Pero, más allá de mis impresiones acerca del concierto en sí mismo (sobre las cuales podéis leer aquí, junto a una reflexión similar a esta pero “de bolsillo”), me interesa centrarme más en todo aquello que motiva, ampara, rodea y trasciende a esta cita, repleta de connotaciones escritas entre líneas.

Los40 Trending, por ir entrando en materia, es el programa que la cadena Los 40 emite de lunes a viernes entre las once y las doce de la noche, con un perfil musical que se centra y enfoca hacia la música de carácter más “alternativo”, si se la puede llamar así, o aquella que calificamos muy a la ligera como Indie. En esta ocasión, Los 40 Trending salía a la calle para emitirse desde el escenario con este concierto en directo, entre cuyas actuaciones el presentador del programa y anfitrión de la cita, Arturo Paniagua, realizaba una suerte de entrevista a los artistas participantes. Una indignación bañada de sorpresa me llegó en los primeros minutos del evento, momentos en los que Paniagua se llenaba la boca con comentarios como que “ondean la bandera del Indie” en su programa, que ponen “la música que tanto nos flipa” o que la sala El Sol era “como una segunda casa”. Palabras, con todos mis respetos, que son cuanto menos una desfachatez soltada sin mesura alguna, sobre todo si tenemos en cuenta el amparo que de estos infundados camelos hace la más elevada representación de la radiofórmula en nuestro país.

Resulta un tanto hipócrita que Los 40, como digo, la radiofórmula española por excelencia (así lo demuestra su liderazgo histórico en las audiencias), apueste ahora por esta clase de propuestas musicales – y por su perfil de público.  Una música a la cual ha fagocitado e invisibilizado con suma frecuencia durante años, en favor del fomento de una cultura masiva casi impuesta para unos oyentes de los cuales muchos la consienten asépticos, y nada disconforme con los intereses de una serie de compañías sumamente poderosas en el ámbito musical. Estamos ante la estrategia de un gigante radiofónico que se ha dado cuenta, de facto y tras mucho tiempo de “ceguera” ante lo que tenía delante, de que ciertos sonidos y artistas algo más distantes de los grandes círculos de distribución,  parecen atraer a más personas de las que imaginaban. Su éxito crece – o quizá solo se hace más visible –, y no podemos negar que mucha gente se moviliza para vivir este panorama, del cual a la cadena no le viene mal sacar algún rédito, al acceder así a una mayor amplitud en el rango de posibles oyentes y redefinir su identidad de marca, ahora, como una firma “amiga” de la llamada música alternativa.

Remarcaba en mi crónica, no obstante, que no podemos eludir un cierto matiz positivo entre todo este clima tan tormentoso. Una mayor variedad en la oferta musical de Los 40 es, sin duda, un soplo de aire fresco para quienes siempre hemos confiado en que una radiofórmula más abierta y plural era posible. Ahora caben en Los 40 sonidos y propuestas creativas que difícilmente hubiéramos imaginado escuchar no hace tanto tiempo en sus frecuencias. Dar cabida y arrojar luz sobre canciones más distintas en una emisora a nivel nacional es sin duda positivo para el fomento de una mayor pluralidad en el bagaje musical de los oyentes. Seamos, no obstante, precavidos con esta afirmación, puesto que no puedo quitarme de la cabeza un quizá más que posible interés económico que da sustento a todo ello,  así como al limitado abanico de artistas que se cuelan ahora entre este mencionado nuevo grupo de canciones. Un abanico de sobras conocido a día de hoy, pese a que el programa se defina como descubridor de “nuevas tendencias musicales impulsadas desde Internet, artistas emergentes […]”, con artistas no tan alejados de los círculos de la élite como podríamos pensar. Sin ser esto último, para nada – y que quede aquí claro -, algo negativo o reprobable, ¿dónde queda entonces ese carácter de “Indie”? ¿Estamos hablando entonces, simplemente, del nuevo Pop español, como dijo Iván Ferreiro en el concierto? Dejo aquí este último apunte medianamente abierto, dejando clara la cada vez mayor dificultad que encuentro a la hora de definir el término Indie, algo de lo que hablaré en una entrada próxima.

Para concluir esta reflexión, simplemente me gustaría apuntar ese escepticismo que en mí deja este programa de Los 40. No por el contenido en sí, el cual no está nada mal que llegue a los oyentes – si bien necesita ser notablemente ampliado –, sino por aquellos que nos lo ofrecen; esos que se engrandecen ahora por reproducir estas pistas, como si fueran en ello un referente, cuando otrora se negaron tajantemente a hacerles cualquier tipo de concesión. Animo a Los 40 a seguir dando cabida a estas nuevas ideas, pero a su vez con el ruego de que sean críticos y honestos, de que su variedad sea real, de que salgan de verdad a la calle y se acerquen con franqueza a la música que se está gestando en las salas, sabiendo ver su riqueza y calidad más allá de jerarquías.

Mi más sincero agradecimiento por las fotografías a Álvaro Rincón Sanz.

Escucha aquí el programa de radio con el directo alrededor del cual gira esta entrada.

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

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