Kilo Kish – Reflections In Real Time

Comenzar el mes de diciembre siempre es mejor si se tiene un descubrimiento musical a mano (al menos para mí). Disfrutar de un momento relajante con un café y veinte grados menos tras el cristal de la ventana me ha sido posible estos días gracias a Reflections In Real Time, el primer LP de la artista estadounidense Kilo Kish.

Nacida en una familia afroamericana en Orlando, Florida, Lakisha Kimberly Robinson comenzó su andadura musical mientras estudiaba en el Fashion Institute Of Technology de Nueva York, en un primer proyecto llamado Kool Kats Klub, que integraba con dos compañeros. Tras haber realizado colaboraciones con The Jet Age Of Tomorrow (en “Want You Still”, de Journey To The 5th Echelon, 2010) y The Internet (en “Ode To Dream”, de Purple Naked Ladies, 2011), Lakisha comenzaría su carrera en solitario en 2012 con el EP Homeschool. Kilo Kish publicó hace dos años otro trabajo en forma de EP titulado Across, y en febrero de 2016 lanzó el álbum que hoy nos ocupa: Reflections in Real Time.

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Portada de Reflections In Real Time

El estilo de Lakisha es una combinación sonora de lo más ecléctico; interactúa con el R&B, el Hip Hop o incluso con ideas del ámbito más experimental, creando una línea profunda y urbana en constante digresión de la trayectoria más remarcada que puedan tener estos géneros por sí mismos.

Si Across fue, en definitiva, la consolidación de un estilo musical que parecía haber nacido ya bastante bien formado, Reflections In Real Time no es más que una continuación enriquecida del mismo, dotada de una sonoridad potenciada y con una mayor capacidad de enganchar a los oídos noveles. Aunque sabemos que este trabajo es el primer LP de Kilo Kish, pero su experiencia parece quedar bastante consolidada a lo largo de una trayectoria de ya varios EP’s y colaboraciones, lo que no hacen dudar que este trabajo más engrandecido tiene que tener, precisamente, algo grande.

Esta vez, con Reflections In Real Time, nos plantea un intrigante y continuo juego entre la dulzura y la crudeza, entre la sutileza de una sonoridad cándida, aniñada y a veces esponjosa y la seriedad de unas canciones maduras y de un honesto discurso. Con los pies bailando indistintamente sobre los géneros anteriormente mencionados, Kilo Kish se ha dejado también recibir  por los caminos que toman las nuevas tendencias musicales, especialmente, en la industria norteamericana. La artista habría dividido el álbum en varias partes separadas por nutridos interludios instrumentales, aunque bien es cierto que acaba por resultar muy largo; son 20 canciones con no precisamente el ritmo más rápido.

Podríamos decir que este álbum representa el proyecto más personal de la artista de Orlando, al que, además de haberle otorgado una composición y una estructura cargadas de personalidad, también le ha dado un conjunto de letras con un carácter de lo más íntimo. Llegamos a tener incluso un tema que habla íntegramente, y en un tono autobiográfico, del propio nombre de la cantante: “Hello, Lakisha”. Con un notable aire luminoso y desenfadado, refleja en sí mismo un crecimiento tanto sonoro como en la propia madurez y personalidad de una artista que lleva Lakisha por nombre de pila. La sonoridad un tanto infantil se asocia directamente con “Existential Crisis Hour!”, aunque este con mucho menos ingenio para ser una composición que destaque especialmente.

Reiterando que entre tanto interludio, tema instrumental y canción en medio resulta difícil y abrumador orientarse, no podremos dejar pasar el escuchar canciones como “Distractions I: The Opposite Sex”, de gran profundidad rítmica y con un sonido orgánico que se reduce a lo esencial para centrar la importancia en la transmisión de una voz femenina dulce y ligera. “Age + Self Esteem: A Funhouse Mirror”, “Life: The Cruel Interlude (On God)” y “Self Importance” son buenos ejemplos de cómo el Hip Hop más actual ha influido en la toma de decisiones de la artista, aunque con diferencia el más destacado exponente de ello es “The Fears Of A Dilettante”, donde no nos regimos a la mera toma de patrones rítmicos o sonoros de dicho género, sino que la atmósfera parece quedar completa mediante la gracilidad con la que un piano va otorgando al tema calidez y refinamiento, al mismo tiempo que lo segmenta y nos ofrece un seguimiento detallado del mismo.

kk3Otros como el claustrofóbico y agobiante “Obsessing” u “On The Mend”, que nos da un disgusto llegados ya al final por su desaprovechado potencial, no serán objeto de elogio, pese a seguir esquemas similares a los antes mencionados. La digresión dentro del álbum la constituye “Collected Views From Dinner”, rítmico y bailable, que acoge unas fantásticas progresiones mediante el uso de líneas de bajo y armonía en ascendencia que suponen la línea de fluidez del tema, cuyo estribillo se mantiene muy bien conectado a la vez que sabe jugar con los giros atmosféricos de la canción. Destacar por último las admirables polifonías que Kilo Kish ha creado en los temas “Humans + Ants In Proportion (Unfinished)” y “Taking Responsibility”. Este último, volviendo a tonos más futuristas y metálicos, impone un finísimo hilo de voz como eje alrededor del cual toda la canción parece girar, estructurarse en forma de un círculo amalgamado e hipnótico.

No se trata Reflections In Real Time, pues, de una mala propuesta musical con la que comenzar el invierno. Aun así, la necesidad casi imperiosa de un mapa para no perdernos dentro del vasto mundo que componen sus canciones hacen que incluso de reparo antes de escucharlo una siguiente vez. Una serie de temas magníficos me hace dudar sobre si reducir el tamaño del disco en favor de su concisión y su redondez como un ente único hubiera mermado la personalidad que la artista ha depositado en él. Sin aún respuesta, quédate con los mejores temas.

 

Fotos: Facebook de la artista

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

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