Se cancela el Culture Fest 16.1 y se mantiene el debate sobre el negocio de los festivales

Hace cuestión de unos días me veía a mí mismo el próximo lunes escribiendo una flamante crónica del festival Culture Fest 16.1. Mi ilusión era ferviente, y ahora me encuentro viendo con mayor claridad todo el cúmulo alrededor del mismo que en su día temía con recelo. Me hallo escribiendo esta noticia para anunciar lo que la organización confirmaba ayer por la tarde en un comunicado: el festival Culture Fest 16.1 ha sido cancelado.

Debemos recordar que este festival ya estuvo previsto para los días 24 y 25 de junio, y lo que la organización calificó de “errores logísticos” llevó a que la cita musical se pospusiera para este fin de semana. Este cambio de fecha es lo que ellos mismos han situado como el desencadenante de una venta de entradas menor de lo esperado, y esto último, por su parte, como el motivo para anunciar la suspensión definitiva de este festival.

Ya desde ayer los usuarios se encolerizaban en las redes sociales, especialmente aquell@s que habían previsto asistir al festival desde fuera de la localidad – con la consecuente planificación, reservas, petición de días libres en el trabajo o demás gestiones. No es para menos, puesto que tanto este comunicado como el del cambio de fecha se publicaron de forma sumamente apurada: el primero tres días antes y este un solo día antes del inicio del evento, sorprendiendo de forma poco grata a quienes habían seguido confiando en este festival.

Pero la escasa venta de entradas no ha sido en sí misma el desencadenante de esta trágica suspensión. El festival venía ya arrastrando los imprudentes errores cometidos antes de su primera fecha prevista: errores de organización de los medios logísticos que derivaron en que a la empresa le pillara el toro, como se suele decir. A ellos se le sumó una más que escasa gestión de la publicidad y la difusión, con la ilusa pretensión de que las redes sociales fueran su único aliado. Casi no vi carteles del festival en mi localidad, nada de anuncios en la radio local y pocos medios que pudieran crear cierto interés entre los ciudadanos locales por este evento. La poca venta de entradas y la pérdida de un buen número de los asistentes solo fueron, realmente, una consecuencia de todo lo anterior.

Cartel 2

El Culture Fest 16.1 habría sido el primer gran festival de música en el municipio de Tarazona. Contaba con la presencia de más de treinta artistas y grupos, mayormente pertenecientes al género Indie o alternativo. León Benavente y La Habitación Roja eran los grupos previstos para ser cabezas de cartel, otros como Corizonas, Tremenda Trementina o Trajano! traían también valiosas propuestas que aportaban peso al cartel del festival. Un buen número de bandas más pequeñas y algunas de la zona completaban un cartel que ilusionó a muchxs.

Para mí, que soy ciudadano de Tarazona, esta cancelación no ha supuesto nada más allá de un cambio de planes, pero sí conservo un sentimiento de desolación por aquellas personas que venían desde fuera, del mismo modo que la consternación por todo el gasto de recursos materiales y naturales que ha fluido abocado a la nada. Veo ya difícil la celebración de un evento como este en mi localidad; no obstante, espero que este suceso no afecte en exceso a la imagen, el interés y el potencial que un lugar como este puede ofrecer de cara al exterior. Sigue siendo muy recomendable venir por aquí.

La cancelación de un festival de música pequeño en España no es, por desgracia, un suceso nuevo. La crisis general y, especialmente, de este sector cambiante y todavía en evolución asoló a muchas de estas iniciativas. Se ha creado lo que ya muchos llaman una ‘burbuja de festivales’ en España, un país con casi un millar de eventos de este tipo, la gran mayoría concentrados masivamente en la época estival. No todos sobreviven; festivales como el Territorios Sevilla, los madrileños Summercase, Saturday Night Fiber o Weekend Dance, el Trafalgar Festival (Barbate) – también se canceló en su primera edición – o el que hoy nos atañe son solo unos ejemplos del cementerio de festivales que en nuestro país no han logrado resistir. Pero ni las promotoras están para culpar a la crisis ni tampoco el público para culpar a estas. Todos acaban siendo juez y parte dentro de este juego.

El de los festivales de música veraniegos es un modelo de negocio en ocasiones explotado con poca conciencia, en base a la obcecación por obtener los máximos beneficios posibles. Y esto, en medio de problemas económicos y una constante evolución en los modelos y hábitos de comunicación y consumo, acaba pasando factura a quienes menos saben conciliar sus propias fórmulas con algo de sensatez y esta clase de asuntos.

Para crear eventos de estas características hay que ser todo un especialista en la materia. La cantidad de aspectos que deben tenerse en cuenta y coordinarse es apabullante, y necesita de  una gran experiencia. También es exigible humildad y coherencia a quienes actúan en ellos, y no debemos pasar por alto lo fundamental que resulta el papel de los públicos. Tristemente, todavía quedan en ellos quienes ven los festivales de música como un evento de ocio superfluo, influidos por la idea de que este es un gremio que, como oficio, es por alguna inexplicable razón “inferior” o de menos crédito que el resto. Todo se junta. Economía, hábitos de consumo musical, modelos de negocio… y en esa unión solo los casos en los que se concilian de forma óptima todos esos aspectos podemos hablar de celebraciones exitosas, sanas y justas para todos sus componentes.

No quiero ser fatalista con estos últimos párrafos. Nada me haría negar que en España hay – y se repiten – multitud de festivales muy bien organizados, con intenciones claras y muy respetuosas y con ofertas culturales ricas y bien ideadas. Los hay más grandes o más pequeños, pero que igualmente establecen esa forma de interactuar con la música en la que todos pueden salir ganando. Existen las fórmulas, ¡y que así siga siendo!

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

One thought on “Se cancela el Culture Fest 16.1 y se mantiene el debate sobre el negocio de los festivales

  1. Creo que no e la primera vez que alabo la opinión y la forma de expresarla de Alberto García. Los festivales son, deben ser,impulsores de cultura, y aprovechó para decir que deben contribuir a que seamos no sólo consumidores sino “hacedores”, de cultura, transmisores, por lo que no sólo es negocio. Y los políticos locales y comarcales deben complicarse.

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