Sennheiser HE 1: los sucesores de los mejores auriculares del mundo

Cuando habléis sobre música con cualquier persona que se considere a sí misma audiófila (me incluyo), esta os dirá que tener unos buenos auriculares es algo fundamental, tanto o más que la canción o el disco en sí mismos que vayas a escuchar. Existen multitud de marcas y productos, y hoy hablaremos de uno en concreto: los sucesores de los que se consideran los mejores auriculares del mundo.

Se llaman Sennheiser HE 1, y forman parte del proyecto con el que esta icónica marca alemana está celebrando sus ya 70 años de actividad, el proyecto “Reshaping audio excellence”. Pero antes de meternos de lleno en lo que Sennheiser define como “un hito en la búsqueda de la experiencia sonora definitiva”, hagamos algo de memoria para echar un vistazo a su mencionado modelo previo: el Sennheiser HE90, también conocido como Orpheus.

El Sennheiser Orpheus fue fabricado en 1991, y sus 16.000 $ de precio avalaban que ya estábamos ante algo más serio de la cuenta. Solo se fabricaron 300 unidades, todas se vendieron y el Orpheus se alzó con la corona del mejor sistema de auriculares del mundo. Definir el HE 1 sería similar a hacer lo propio con este modelo previo, ya que su reencarnación ha seguido la misma filosofía: un sistema de sonido que integra auriculares y un amplificador para los mismos, materiales de elevada calidad y una pureza de sonido concebida para que cada escucha sea una verdadera emoción.

HE 1 (3)

Como decimos, el sistema se compone de unos auriculares y un elemento amplificador de su señal, todo integrado en un único bloque que “cobra vida” cada vez que es encendido. Centrándonos en los auriculares, su particularidad es que son electrostáticos – a diferencia de los que estamos acostumbrados a ver, que son dinámicos. Esto significa que el sonido es producido por una finísima lámina de metal (2,4 micras de grosor) que oscila entre dos placas metálicas más gruesas. Es más ligera que, incluso, el aire que hay a su alrededor, lo que impide que haya problemas de resonancia. Pero eso no es todo, y es que el imponente amplificador cuenta con ocho tubos de vacío envueltos en cristal de cuarzo, que actúan con el sonido y ofrecen una distorsión mínima; también, entre otras cosas, al estar acoplados a un contundente bloque hecho de mármol de Carrara nada menos. Y para finalizar con tanto aspecto técnico, decir que el rango de frecuencias que el Sennheiser HE 1 puede reproducir va desde los 8 Hz a los 10 KHz (unos auriculares convencionales suelen ir de los 20 Hz a los 20 KHz). Es decir, puede reproducir frecuencias que ni siquiera el oído humano es capaz de percibir.

Decía Mario Aguilar, editor de noticias de la web de tecnología Gizmodo, que en la ocasión en que probó los auriculares con la canción “Space Oddity” (de David Bowie), el sistema “reprodujo probablemente la imagen más impactante que había oído de esta canción”. Según él, “al sentarte delante de unos auriculares como estos no puedes evitar sentir la fuerza de la historia, la intensidad del diseño”. Según contaba, a Aguilar el sonido le hizo reír, “no porque estos auriculares sean descabellados y absurdos, sino porque suenan jodidamente bien”.

HE 1

Como hemos podido observar mediante su testimonio y el de muchas otras personalidades del mundo de la música (Sennheiser ya se ha encargado de que se tome buena nota de ello en su canal de YouTube), la calidad y claridad del sonido ofrecido por los Sennheiser HE 1 es imponente. De ello, claro está, da buena cuenta su precio: 55.000 $ hacen que este sistema de sonido esté disponible únicamente para los audiófilos más acomodados. Ahora la pregunta es la siguiente: si pudiéramos, ¿estaríamos dispuestos a pagar semejante precio por estos auriculares? A partir de aquí que cada cual deduzca su grado de audiofilia y/o de conciencia económica.

 

PD: Recomiendo absolutamente la canción que suena en el vídeo promocional creado por la marca (Tiny Human, de Imogen Heap. La propia artista la ha puesto a nuestra disposición para descargarla gratuitamente aquí)  😀

 

 

Más información en la web oficial.
Fotos: Sennheiser.com

About Alberto García

Amante desorbitado de la música, también del café. Quizá soy un popurrí algo excéntrico de facetas, ideas y aficiones, pero me defiendo bien en todo este jaleo. Estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. [Tarazona, Aragón. 1997]

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